Adriana, amiga de mi hermana...

Como vivíamos en el centro, los fines de semana era común que las amigas de mi hermana quedaran a dormir en casa, a mi me encantaba jugar y bromear con ellas.

 

En una oportunidad vino Adriana, una rubia menudita pero con unos senos bien desarrollados y una colita paradita, ni bien llegó me miró de reojo, con lo cual despertó mi interés, no pasó mucho tiempo para que empezáramos a bailar en broma y a jugar, en un momento dado yo le hice cosquillas y le toque todo, tanto que le acaricie la vagina y dio un gritito de emoción y me apretó la verga con su mano que ya estaba dura y así quedamos, por unos instantes, en ese momento entró mi hermana y nos separamos.

 

Esa noche ella dormía sola en el cuarto de huéspedes y aproveché para visitarla cuando todos dormían.


Ella también estaba dormida, suavemente comencé a acariciarle el culo, inmediatamente me excité y el deseo se apoderó de mi, ella se despertó.
Por un momento pensé que iba a reaccionar con enojo, pero en lugar de ello se quitó la camisa y me dijo que me estaba esperando, nos besamos con pasión, me besó en el cuerpo y antes que me diera cuenta chupaba con hambre mi pene.


Empece emocionado a lamer sus senos, mi erección era grandísima, ella se movía con agilidad subiendo y bajando lamiendo y apretando con sus manos. Era la primera vez que me la chupaban entonces me emocioné y apreté con fuerza sus nalgas y ella se paró y se quitó el pantalón del pijama, me pidió que la penetrara le introduje mi verga durísima en su vagina, mientras ella gemía de emoción le lamía sus pezones, se retorcía y clavaba sus uñas en mi espalda cada vez que entraba a fondo.


Al tener sus primeros orgasmos comenzó a temblar y sus gemidos se transformaron en pequeños gritos, tuve que taparle la boca con una mano, por temor a que nos escucharan, mi verga parecía que iba a estallar una erección era tan grande que casi me dolía, de pronto, se serenó y comenzó con unos movimientos rítmicos, lentos y profundos que me enloquecieron , fue apurando el ritmo, comenzó a gemir, yo no daba más sentía sus jugos tibios que lubricaban mi verga, comenzaron otra vez los gritos y sin ningún control me acabé adentro, quedé en esa posición por unos minutos, mientras ella me besaba y lamía con suavidad, su carita estaba roja por la excitación, y su mirada satisfecha.

 

Cuando regresé a mi cuarto, no pude dormir el resto la noche.
Al otro día desayunando le pregunté frente al resto de la familia como había dormido, contestó que hacía tiempo que no dormía tan bien, para mí fue suficiente, entendí la indirecta y durante un buen tiempo mantuvimos una hermosa relación.