Si solo somos amigos

Era un día viernes, para ese entonces mi amigo Antonio me había llamado días antes invitándome a salir, alegando que quería verme -habían pasado varios meses sin vernos.
Ese día acepté, y como habíamos acordado él pasó a buscarme cerca del trabajo.
Me monté en su auto y comenzamos a hablar de distintos temas, de las muchas cosas que nos había sucedido durante todo ese tiempo. Luego me dijo que iríamos a cenar a un lugar donde también pudiéramos bailar.

Era un lugar muy íntimo. El pidió dos tragos, seguimos charlando, al rato pidió la cena y mas tarde me invitó a bailar.

Mientras bailábamos me susurraba frases al oído, nuestros cuerpo estaban muy pegados y yo sentía un extraño calorcito dentro de mí. De repente comenzó a besarme el lóbulo de la oreja, yo intenté alejarme pero ya no pude hacerlo porque me gustaba lo que hacía; poco a poco fue acercándose a mis labios hasta que penetró su lengua en mi boca y al ritmo de la música comenzamos a besarnos.
Mi cuerpo se calentaba cada vez más. Volvimos al estacionamiento, nos subimos a su auto y comenzó nuevamente a besarme pero ya con mucha más pasión.
Poco a poco fue rodeándome con sus brazos y sentí de repente cómo sus manos comenzaban a tocar mis pequeños senos. Mis pezones estaban delatándome por la excitación que sentía. Tomó mi mano y la puso en su miembro erguido.

La excitación llegó a tal punto que susurrándome al oído me pidió que fuéramos a otro lugar, yo le dije que sí.
Llegamos al hotel y sin mediar palabras comenzamos a desbordar toda esa pasión reprimida. Comenzó besándome todo el cuerpo, entre abrazos y caricias caímos en la cama, continuó por mis senos y fue bajando poco a poco hasta llegar a mi sexo, allí lamió mis labios hasta que introdujo su gran lengua en mi cosita que estaba mojadita.

Al poco rato acabé con un gran orgasmo luego yo tome su gran pene y lo comencé besar, lo lamí como a una gran barquilla, ya en mi boca sentía el placer de escucharlo jadear, era divino todo lo que estaba pasando.
Pronto derramó su leche en mi boca, así seguimos toda la noche, él me penetraba, yo se lo mamaba.
De verdad fue una gran experiencia que nunca pensé que podría a tener con mi amigo. Desde entonces, una vez a la semana nos reunimos y desbordamos toda la pasión que nuestros cuerpos producen para así convertirnos en fieles amantes.